
Papás en Acción: El Rol Vital de la Pareja en la Lactancia y el Cuidado Inicial
Papás en Acción: El Rol Vital de la Pareja en la Lactancia y el Cuidado Inicial. La llegada de un bebé es un torbellino de amor, alegría y, para ser honestos, de intensos desafíos. En este escenario, la atención suele centrarse en la madre, especialmente si ha elegido amamantar. Sin embargo, en el tapiz de la nueva vida familiar, el papel del papá es mucho más que un “ayudante”. Es el de un co-creador, un pilar fundamental cuyo involucramiento activo define no solo el éxito de la lactancia, sino también la fortaleza del vínculo familiar y el bienestar emocional de todos sus miembros.
Es hora de cambiar el paradigma: el papá no está para “ayudar” a la mamá, sino para asumir su corresponsabilidad plena en la crianza. Son un equipo, y la salud de ese equipo es la base sobre la que se construye el futuro de su hijo.
1. El Cambio de Paradigma: De “Ayudante” a “Co-Creador”
La expresión “el papá ayuda” minimiza la profunda contribución que un padre puede y debe hacer. Implica que el cuidado del bebé es tarea exclusiva de la madre y que el padre solo interviene por cortesía. Nada más lejos de la realidad. La crianza de un hijo es una empresa conjunta que requiere que ambos padres sean actores principales.
Si la mamá es la fuente de nutrición directa a través de la lactancia, el papá es el arquitecto del entorno que permite que esa nutrición prospere. Su rol es “alimentar” y cuidar a la madre, protegiéndola del estrés y la sobrecarga, para que ella pueda concentrarse plenamente en el delicado proceso de amamantar y recuperarse del parto. Esta corresponsabilidad temprana no solo fortalece la relación de pareja, sino que es un factor crucial para reducir el riesgo de depresión posparto en la madre y fomenta un vínculo afectivo más profundo entre el padre y el bebé.

2. El Rol del Papá en la Lactancia (Sin Amamantar Directamente)
Es común que los papás se sientan excluidos durante la lactancia, creyendo que no pueden contribuir porque no son ellos quienes amamantan. ¡Esto es un mito! El rol del papá durante la lactancia es indispensable:
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El Guardián del Nido: Mientras mamá amamanta, el papá puede crear un espacio de paz. Traerle un vaso de agua, un snack saludable, ajustar los cojines, bajar las luces o poner música suave. Su presencia atenta y silenciosa es un bálsamo.
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Gestor de la Logística: Una vez terminada la toma, el papá puede encargarse del “post-servicio”: sacar los gases al bebé, cambiar el pañal, arrullarlo para que se duerma o llevarlo de regreso a la cuna. Estos son momentos preciosos de conexión que liberan a la mamá y le permiten descansar.
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Defensor e Informador: Un papá informado sobre los beneficios y desafíos de la lactancia puede ser el mejor aliado de su pareja. Puede defender su decisión frente a comentarios externos o dudas internas, y buscar información si surgen dificultades, apoyando a mamá en la búsqueda de asesoría profesional.
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Lactancia Diferida y Biberón: Si la madre se extrae leche materna, el padre tiene una oportunidad de oro para participar activamente dando el biberón. Este no solo es un acto de nutrición, sino un ritual de apego que fortalece su vínculo directo con el bebé.
3. Fortaleciendo el Vínculo: Cuidado Inicial y Piel a Piel
La conexión padre-hijo no es instantánea; se construye con la presencia y la interacción. Los primeros días y semanas son cruciales:
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El Método Canguro para Papás: El contacto piel con piel con el padre tiene beneficios sorprendentes para el bebé: regula su temperatura, estabiliza su ritmo cardíaco y respiratorio, y le brinda una seguridad inmensa. Para el papá, es una forma poderosísima de crear un lazo biológico y emocional.
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El Ritual del Baño y el Masaje: Estos momentos, lejos de la urgencia de la alimentación, son espacios para desarrollar la confianza en el manejo del bebé. El baño puede ser un juego de burbujas, un momento de arrullos y canciones. Los masajes suaves no solo relajan al bebé, sino que afinan la sensibilidad del padre a las necesidades y reacciones de su hijo.
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La Voz del Padre: Empezar a hablarle, cantarle o leerle al bebé desde el nacimiento (o incluso antes) es fundamental. La voz grave del padre es reconocida por el bebé y se convierte en una fuente de calma y seguridad.
4. La Gestión del Hogar: El “Trabajo Invisible”
Con un recién nacido, la casa no se detiene. El “trabajo invisible” recae a menudo en la madre, pero el padre puede y debe asumirlo:
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Asumir la Carga Operativa: Lavar la ropa, cocinar, hacer las compras, limpiar y gestionar los trámites. Liberar a la madre de estas tareas le permite dedicar su energía a la recuperación posparto y al cuidado del bebé.
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El Guardián del Descanso Materno: El sueño es un lujo en esta etapa, y el padre puede ser quien lo facilite. Encargarse del bebé unas horas para que la madre pueda tener un sueño ininterrumpido es uno de los regalos más valiosos que puede dar.
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Comunicación Asertiva y Empatía: La madre experimenta una montaña rusa emocional. El papá debe ser un oyente activo, validar sus sentimientos y ofrecer consuelo sin intentar “arreglar” todo. “Entiendo que te sientas abrumada, estoy aquí contigo”, es a menudo mucho más potente que cualquier solución práctica.

5. Superando la Inseguridad: “Yo También Puedo”
Es normal que el papá se sienta inseguro al principio. Los estereotipos sociales y la falta de experiencia pueden hacerle dudar de sus capacidades.
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Aprender Haciendo: La confianza se construye con la práctica. Cambiar pañales, vestir al bebé, consolarlo; cada pequeña tarea es una oportunidad para aprender y desarrollar habilidades parentales. No hay que temer cometer errores, son parte del proceso.
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Desarrollar el Instinto Paterno: El “instinto” no es exclusivo de la madre; el instinto paterno se activa y se fortalece con la presencia, la interacción y el contacto físico diario con el bebé. Cuanto más tiempo pase el padre cuidando a su hijo, más sensible y sintonizado estará con sus necesidades.
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Autocuidado del Papá: La transición a la paternidad también es un ajuste hormonal y emocional significativo para los hombres. Es crucial que el padre también cuide de sí mismo, hable de sus sentimientos y busque apoyo si lo necesita.
6. Conclusión: El Regalo de la Copaternidad
Papás en Acción: La lactancia y el cuidado inicial del bebé son un viaje intenso y transformador. Cuando el papá asume su rol como un co-creador activo y comprometido, no solo facilita el éxito de la lactancia y la recuperación de la madre, sino que construye un vínculo irrompible con su hijo y fortalece la base de su familia.
El regalo de la copaternidad es inmenso: un bebé que se siente seguro al tener a dos figuras de apego fuertes y presentes, una madre apoyada y un padre conectado y empoderado. Es la fórmula para un comienzo de vida pleno y un equipo de crianza sólido que enfrentará cualquier desafío con amor y resiliencia.
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