
La huerta como experiencia viva de aprendizaje en Colegio Meraki
La huerta como experiencia viva de aprendizaje en Colegio Meraki. Durante el mes de enero, en el Colegio Meraki se ha estado llevando a cabo una actividad significativa y profundamente enriquecedora para los niños y niñas: “La Huerta”, una experiencia que conecta a los pequeños con la naturaleza, el cuidado del entorno y el aprendizaje a través de la exploración directa. Esta propuesta no solo permite a los estudiantes de preescolar y guardería interactuar con elementos naturales como la tierra, las plantas y el agua, sino que también se alinea de manera auténtica con la filosofía Reggio Emilia, eje fundamental del enfoque pedagógico del colegio.

Aprender haciendo: la huerta en acción
A lo largo del mes, los niños de preescolar participaron activamente en el cuidado de una pequeña huerta dentro del plantel. Sembraron plantas, colocaron abono en las parcelas, regaron la tierra y observaran cómo, con el paso del tiempo, sus acciones generan cambios visibles. Estas tareas, aparentemente sencillas, representaron oportunidades valiosas de aprendizaje, ya que los niños pueden comprender conceptos como el crecimiento, el cuidado, la paciencia y la responsabilidad de una manera vivencial.
Posteriormente, esta experiencia se traslada al aula, donde cada niño creó su propia versión de la huerta en una hoja de papel. Utilizando pegamento, tierra, ramas y hojas previamente recolectadas, los pequeños recrearon lo vivido en el espacio exterior. Este proceso permitió integrar lo experimentado con la expresión artística, el lenguaje y la representación simbólica, reforzando el aprendizaje desde múltiples dimensiones.

Por su parte, los bebés de la guardería vivieron la experiencia desde una aproximación sensorial. En un ambiente seguro y controlado, exploraron diferentes texturas y elementos naturales como tierra, plantas, flores y hojas. A través del tacto, la observación y el juego libre, los más pequeños comenzaron a construir sus primeras relaciones con el entorno natural, favoreciendo el desarrollo de sus sentidos y su curiosidad innata.

La huerta y la filosofía Reggio Emilia
La actividad de la huerta se vincula de manera natural con los principios de la filosofía Reggio Emilia, la cual concibe al niño como un ser competente, curioso y protagonista de su propio aprendizaje. Desde este enfoque, el ambiente se considera el “tercer maestro”, y la huerta, tanto en el exterior como en el aula, se convirtió en un espacio que invitó a explorar, experimentar y descubrir.
Asimismo, Reggio Emilia valora el aprendizaje a través de proyectos, el trabajo con materiales reales y la conexión con la naturaleza. En la huerta, los niños no siguieron instrucciones rígidas, sino que tuvieron la oportunidad de investigar, hacer preguntas, ensuciarse las manos y construir significado a partir de su experiencia. El uso de elementos naturales y reciclados también refleja el respeto por el entorno y la importancia de ofrecer materiales abiertos que estimulen la creatividad.
Beneficios para el desarrollo integral de los niños
La experiencia de la huerta aporta múltiples beneficios al desarrollo integral de los niños:
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Desarrollo sensorial: El contacto con la tierra, las hojas, el agua y las plantas estimula los sentidos, especialmente en los bebés y niños pequeños, fortaleciendo su percepción táctil, visual y olfativa.
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Motricidad fina y gruesa: Actividades como sembrar, regar o manipular pequeños elementos naturales favorecen la coordinación y el control de los movimientos. Puedes conocer más de este tema aquí
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Desarrollo emocional: Cuidar una planta fomenta la paciencia, la empatía y el sentido de logro. Los niños aprenden a esperar, a observar procesos y a sentirse orgullosos de su trabajo.
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Conciencia ambiental: Desde temprana edad, los niños comienzan a comprender la importancia del cuidado de la naturaleza, desarrollando valores como el respeto y la responsabilidad hacia el entorno.
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Lenguaje y pensamiento: Las conversaciones que surgen alrededor de la huerta, las preguntas, las observaciones y la representación gráfica de la experiencia enriquecen el vocabulario y el pensamiento crítico.

Sembrando aprendizajes que perduran
La actividad de la huerta en el Colegio Meraki va más allá de una experiencia puntual; es una forma de sembrar aprendizajes significativos que acompañarán a los niños a lo largo de su desarrollo. Al integrar la naturaleza, el juego, la exploración y la creatividad, se fortalece una educación respetuosa, consciente y alineada con las necesidades reales de la infancia.
En Meraki, cada semilla plantada representa una oportunidad para crecer, descubrir y aprender, reafirmando el compromiso del colegio con una educación que pone al niño en el centro y valora profundamente su manera única de habitar y comprender el mundo.
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