
Ansiedad por separación: Estrategias reales para mamás y papás que trabajan.
Ansiedad por separación: Estrategias reales para mamás y papás que trabajan. Llega el lunes por la mañana. Tienes todo listo: la mochila, el lunch, el biberón. Pero en cuanto pones un pie fuera de casa o llegas a la puerta de la estancia, tu bebé se aferra a tu pierna como si su vida dependiera de ello. Sus lágrimas empiezan a caer y, de inmediato, aparece esa invitada no deseada: la culpa.
¿Te suena familiar? La ansiedad por separación es una etapa normal, saludable y, honestamente, agotadora. Pero entender qué está pasando en la cabecita de tu hijo (y en la tuya) es la clave para que el “adiós” deje de ser una batalla y se convierta en un paso hacia la autonomía.
1. ¿Qué es realmente la ansiedad por separación?
Lo primero que debes saber, Socio, es que esto es un hito del desarrollo. Alrededor de los 8 o 9 meses, los bebés desarrollan la noción de “permanencia del objeto”. Antes de esto, si no te veían, simplemente no existías. Ahora, saben que existes pero que no estás con ellos, y eso les genera angustia.
Existe un segundo pico cerca de los 18 a 24 meses, cuando su independencia empieza a chocar con su necesidad de seguridad. No es un retroceso, es un avance cognitivo. Tu bebé está descubriendo que es una persona distinta a ti, y eso da un poco de miedo.
2. El “Efecto Espejo”: Tu calma es su brújula
Aquí viene la parte difícil. Los bebés son expertos en leer nuestro lenguaje corporal. Si tú te despides con cara de tragedia, voz temblorosa y te quedas espiando por la ventana, el mensaje que le envías es: “Este lugar es peligroso y yo tengo miedo de dejarte aquí”.
Tu bebé usa tu reacción para evaluar la situación. Si tú estás tranquilo y confías en el lugar donde lo dejas, él eventualmente sentirá que todo está bien. Tu seguridad es su ancla.
3. Estrategias para preparar el terreno
No podemos evitar la separación de golpe, pero podemos entrenar para ella:
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Juegos de desaparición: Jugar al “escondite” o al “no está/acá está” con una mantita es una excelente forma de enseñarle que lo que desaparece de su vista, siempre regresa.
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Familiarización gradual: Si va a entrar a una estancia como Meraki, intenta hacer visitas cortas antes del primer día oficial. Deja que explore el lugar mientras tú estás ahí sentado, siendo su “base segura”.

4. El Ritual de Despedida: La Regla de Oro
La despedida debe ser como una tirita: rápida y decidida.
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Corta y amorosa: Un beso, un abrazo y una frase de seguridad. “Mamá va a trabajar y vuelve por ti después de la comida”.
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La promesa del regreso: Los niños no entienden de horas (“vuelvo a las 4:00 PM”), entienden de actividades. Diles: “Vuelvo cuando termines de dormir la siesta”. Cumplir siempre esta promesa es lo que construye la confianza.
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¡PROHIBIDO IRSE A ESCONDIDAS!: Socio, este es el error más común. Si te vas cuando se distrae, el bebé aprende que puedes desaparecer en cualquier momento sin aviso. Esto genera una ansiedad constante y lo obliga a estar en hipervigilancia. Siempre, siempre, di adiós.
5. Objetos que conectan: El hilo invisible
A veces, un pedacito de casa ayuda a cerrar la brecha emocional.
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Objeto de apego: Una mantita o peluche que huela a ti puede darle mucho consuelo en momentos de tristeza.
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El amuleto: Para niños un poquito más grandes, puedes dibujar un corazón en su mano y otro en la tuya. Dile que si presiona el corazón, te enviará un “te quiero” instantáneo.

6. ¿Y qué pasa contigo? Manejando la ansiedad del adulto
Cierras la puerta, caminas al coche y… el nudo en la garganta. Socio, cuida también tu salud mental.
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El minuto de descompresión: Llora si lo necesitas, respira profundo. No te sientas mal por sentirte mal.
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Confía en el equipo: En los centros profesionales, el llanto de un bebé tras la despedida suele durar entre 2 y 5 minutos. En cuanto te vas, la curiosidad por los juguetes y los otros niños suele ganar.
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No te satures de fotos: Estar pidiendo fotos cada 10 minutos al cuidador solo alimenta tu ansiedad. Confía en que, si algo pasa, te avisarán.
7. El Reencuentro: La magia de volver
Cuando vuelvas por él, hazlo con alegría. Valida lo que pasó: “Vi que estabas triste cuando me fui, pero mira, ¡ya regresé! ¿Cómo te fue hoy?”.
Los primeros 15 minutos del reencuentro deben ser de atención plena. Olvida el celular, olvida las compras. Siéntate en el suelo con él, dale ese abrazo largo y recarga su tanque emocional. Esa conexión al final del día es la que le dará fuerza para la separación del día siguiente.
Conclusión: Un paso hacia el mundo
La ansiedad por separación es el primer paso de tu hijo hacia el descubrimiento de quién es él fuera de tus brazos. Es un proceso de crecimiento mutuo. En Meraki École, estamos aquí para abrazar este proceso contigo, ofreciendo un entorno tan cálido que el “adiós” pronto se convierta en un emocionado “¡nos vemos luego!”.
Ten paciencia, Socio. No eres una mala madre o un mal padre por trabajar o por buscar tu espacio. Estás criando a un ser independiente y seguro.
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